Mostrando entradas con la etiqueta historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta historia. Mostrar todas las entradas
domingo, 7 de octubre de 2012
La chica invisible
He llegado a un punto en el que no sé si estoy caminando en dirección prohibida, hacia delante o hacia atrás. No sé si la herida me pica porque se está curando o porque se está infectando una vez más. Atontada de tanto cambio me quedo mirando fijamente a un punto fijo cada mañana al despertar. He sido estúpida, lo sé. Reacciono ocultando mi cabeza entre las sabanas. Debajo de ellas se respira mejor, en ellas dejo de sentir esa sensación de vértigo hacia lo difícil; los problemas son el peor amigo del hombre. Llamando a mis sueños termino quedándome dormida. Otra mañana echada a perder, que más da. Para las situaciones incómodas nunca pasa el tiempo suficiente. Da lo mismo que haya pasado un mes como una maldita semana, al cruzar nuestros caminos vuelve el mismo malestar, la misma culpa vuelve a acechar; las mariposas despiertan en su nido y agitan sus alas como locas intentando hacerte ver que ellas siguen ahí esperando tus llamadas de media noche y tus "tengo ganas de verte, ¿cuándo te veré la próxima vez?". Tú sin embargo sin percatarte de mi presencia cruzas la calle. Soy invisible. Soy la chica invisible, la verdad es que no tiene nada de beneficioso. Soy invisible sí, pero sigo siendo una chica. Una chica que lo que más desea es llamar tu atención nuevamente. Tengo tantas historias que contarte. Han sido demasiadas las conversaciones que he mantenido con nuestras estrellas estos últimos meses sobre ti. Madrugadas rascando mis bolsillos, cerrando los bares que frecuentas, mirando de reojo hacía la puerta mientras le pego otro pequeño sorbo al botellín de cerveza. Nada nuevo, ni tu sombra se pasa a verme. No tiene gracia, no me gusta ser la chica invisible, no se me da bien. Y menos si me toca ser tu chica invisible. Prefiero volver a ser ese cigarro, que sacas con tantas ganas de su cajetilla, hacía tus labios. Sí, eso es, quiero ser ese cigarro de antes y después.
lunes, 20 de agosto de 2012
Todo vuelve
Esa misma mañana lejos del mar. Una gran ola cae. Una de
esas olas tan fuertes y rápidas que no te dejan tiempo suficiente para escapar y
terminas empapado, de arriba a abajo. Tal y como ocurre con el pasado. Por un
momento vuelve, sin el menor aviso, aunque estuviese tan profundamente dormido
como la bella durmiente. Lo que ocurre es que sin desearlo el maldito príncipe
la despertó en el peor de los momentos.
Al
mojarnos, nuestro pequeño navío ha quedado atrapado. Parece como si no quisiese
huir de esos antiguos recuerdos tan dolorosos que nos afectan de una manera
inesperada. Intentas con todas tus fuerzas escapar. Pero no es posible. Ahora
no. Otra gran ola te alcanza, otro odioso y a la vez fantástico recuerdo se cuela en tu mente.
domingo, 19 de agosto de 2012
El aire siempre sopla
No contestas. Sabes que lo que digo es cierto, es la verdad
que temes. Esa que no te deja ser feliz. Eras feliz conmigo aunque te quedes
callado cuando te lo digo de miles maneras; todas indirectas, fallo mío. Esa cara de bobo, de relajado, de feliz
que se te quedaba cuando separaba nuestros labios, te costaba hasta abrir los
ojos. Te encantaba. Te arrimabas y me pedias otro, otro más. Eres especial.
Tú también lo eres tan especial como imbécil.
No soy feliz, mis
días son una mierda; la rutina me mata. Cámbiala. Acepta lo que de verdad
sientes. Obsesionada, creo que comienzo a estarlo; estoy dejando de ser normal.
Un loquero es lo que necesito. La locura me gusta, me hace estar despierta. Día
y noche, noche y día. Astuta soy gracias a ella; me gusta. Loca y obsesa. Todo
por verte feliz. Si de verdad lo fueses me alejaría de tu camino, lo juro.
Soñar y pensar en ti es gratis, menos mal.
Basta. No voy a darle más vueltas. Voy a intentar no pensar.
Voy a desconectar mis sentimientos por un momento. Corazón deja de latir de
esta manera. Duerme. No pasa nada. No por ahora al menos. Todo saldrá bien
¿verdad? Será mejor pensar en positivo
en estos momentos. No sirve de nada pensar en negativo y perderse de nuevo por
el sendero de la duda y del miedo. Sueño. Sueño en el mañana. Estoy en la
calle. Perdida y algo mareada por culpa de la multitud que me encuentro al
entrar en el pub. Le encuentro. Nos cruzamos. Nuestras miradas se encuentran,
se enlazan. Me quiero acercar pero algo me detiene. No puedo moverme ¿Qué me
ocurre? Veo como me grita algo. En vano.
No soy capaz de escuchar nada que no sea alboroto. Entonces me doy cuenta, ya
no estoy allí. Estoy lejos. Tan lejos que ni el aire que respiro es el mismo.
De un
golpe despierta de aquel extraño sueño. Ya es de día. Es el día. Asustada saca sus pequeños pies de entre las sabanas a
la realidad. Es entonces cuando sin querer, sin ella darse apenas cuenta le
vienen las palabras de aquel mensaje de texto que recibió hacía ya casi un año
de Mario, su amigo hasta hace unos meses. Como corre el tiempo. La angustia la
absorbe en ese momento. Ella intentando ocultarse se arropa hasta la cabeza y
cierra los ojos. Aun le duele. Odio lo que ocurrió tanto como lo que no pudo
ocurrir. ¿Cómo no se dio cuenta antes? ¿Por qué fue tan estúpida? Aun no lo
entendía. En el fondo sabía que nunca en la vida lo terminaría de entender.
Pero en este momento eso no es lo importante. Todo aquello pertenece al pasado.
Solo al pasado. Eva pensaba que tal vez si se lo repetía unas cuantas de veces
más se lo terminaría creyendo y su corazón escondería de nuevo todos esos
recuerdos y sentimientos en aquel lugar de donde salieron sin permiso. Porque el
pasado es un simple tiempo al que nadie puede volver. Resulta estar demasiado
lejos de nuestro alcance.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)